10Abril2020

Todos somos iguales, todos somos diferentes: Día de Concienciación del Autismo

autismo
Lukas es un niño de 6 años que vive en Rincón de la Victoria y va al CEIP Nuestra Señora de La Candelaria. Le gustan los balancines, los autobuses, los animales... y cuando escucha música se vuelve loco de contento. En las habitaciones de casa tiene unos pictogramas que le ayudan a expresar lo que quiere o a saber cómo debe hacer determinadas rutinas. Su madre, Mª Carmen Montañez, ha querido contar a "La voz de hoy" cómo es el día a día de su hijo que padece un trastorno del espectro autista, ya que hoy, 2 de abril, es el Día Mundial de Concienciación del Autismo.

"Lukas era un bebé muy bueno, muy tranquilo, de los que se dicen que comen y duermen y cuando lo dejabas sentado ahí se quedaba. Comenzó a andar tarde y cuando entró en la guardería yo veía que no interactuaba con los demás. Fuimos al pediatra y al principio pensamos que era algo motor. Mi obsesión era saber qué le pasaba a mi hijo", cuenta Montañez.

Después de pasar por diferentes especialistas y centros, un neurólogo les dijo que si no hacía algo el niño se convertiría en autista y entonces comenzó a ir a Atención Temprana en El Dulce Nombre (Málaga) y más tarde en Amirax (La Cala del Moral). "Estos niños necesitan de un trabajo a nivel individual, un apoyo constante para desarrollarse y por eso mi empeño, junto a la Fundación APA, en que tengan un asistente en las aulas de los colegios para que se integren y sigan el ritmo de los demás", explica esta madre.

Lukas entró en infantil de 3 años en el colegio de Benagalbón donde acude cada día en autobús, se queda en el comedor y asiste a las clases con sus compañeros. Hoy, con motivo del Día Mundial de Concienciación del Autismo Mari Carmen va a distribuir información entre los profesores y alumnos, también se van a lanzar globos en un acto conjunto y algunos llevarán una camiseta celeste, el color simbólico de este trastorno, que porta el siguiente lema: "Todos somos iguales, todos somos diferentes".

Esa es la principal lucha de esta madre, que vean a su hijo como uno más. Lukas puede parecer, a simple vista, un niño más. Son los gestos, los balbuceos, el no prestar atención o las rabietas las que dan pista del trastorno que sufre. En este sentido, Mari Carmen cuenta algunas anécdotas en las que su hijo le ha hecho pasar un mal trago, cuando por ejemplo no quería bajarse del columpio del parque para que otros niños se montaran. "Las personas juzgan sin saber y pueden pensar que le damos una mala educación y por eso el niño se pone así, pero no saben lo que hay detrás".

Falsos mitos
La característica principal del autismo es que no se trata de una enfermedad, sino de una alteración en aspectos como la comunicación, el lenguaje, la imaginación, la socialización, el aprendizaje o la reciprocidad emocional.

Sobre el autismo hay desbancar del pódium ciertos mitos que son falsos como por ejemplo el que estas personas no tengan interés en los demás o no sientan afecto por ellos. También es mentira que tengan grandes habilidades, puesto que dependerá de la capacidad de cada cual, como ocurre con las personas neurotípicas.

Otro de los temas en los que hace hincapié Mª Carmen es en que los niños con autismo pueden estar en colegios normales y beneficiarse de la integración con los demás. Sí es importante el que cuenten con apoyo específico de profesionales como son los logopedas, los monitores o los asistentes.

A pesar de que no es del todo plato de buen gusto para Mari Carmen, el próximo curso, por recomendaciones del actual centro y de la Delegación, su hijo entrará en un Aula Específica del CEIP Martin Gaite. "Soy contraria a que estos niños estén aislados porque tiene derecho a convivir en sociedad, ¿por tener un problema los dejas a un lado? ¡Qué injusta es la vida!", piensa en voz alta, pero reconoce que ha hablado con la directora del centro, con las profesoras y les han asegurado que su hijo estará bien y además, ella piensa estar pendiente de la educación que reciba su hijo y los métodos y actividades que se realicen cada día en el centro escolar.

En todo caso, este madre no ceja en su lucha de que su hijo continúe su desarrollo y evolución para llegar a ser autónomo. "Va dando pasos y cada vez que hace algo mi marido y yo nos emocionamos", asegura y añade: "lo que me motiva es verlo feliz, es un niño sonriente, cariñoso, que la gente lo quiere y cada día pienso que tengo que ser fuerte porque si yo caigo, cae él y eso no lo puedo permitir".

Aún queda mucho por hacer y depende de la voluntad y la sensibilidad de las personas porque se trata de un problema de la sociedad ya que según un estudio reciente cada vez son más los niños que sufren este trastorno, que en la gran mayoría son de género masculino y su detención precoz ayuda a que cuanto antes se tomen las pautas adecuadas para que su inclusión en el mundo que les rodea sea lo más sencilla posible con la concienciación de todos.

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