Tu dinero, un compañero al que cuidar en tus viajes

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Te dejas asesorar en agencias, miras en foros y buscas por cuenta propia toda la información posible para ese viaje tan deseado fuera de las fronteras del Euro. No dejas nada al azar; que el hotel tenga buenas referencias, hacer un paquete de rutas para ganar tiempo al tiempo y así ver todo lo existente en el lugar destino, comprar vía online esas entradas que tanto escasean y que nos dejarían una lacra inimaginable en nuestro viaje... hacemos todo lo que está en nuestras manos, para crear ese viaje ejemplar, que será un modelo de planificación y disfrute a estudiar por todos los centros de investigación.


Pero hay un detalle que no debemos dejar escapar en esa vorágine de ideas y hojas de ruta perfectamente detalladas: el dinero. Y es que una mala planificación de nuestra economía y de cómo portar nuestro dinero puede darnos más de un quebradero de cabeza y un mayor gasto sin que realmente nos percatemos de ello. Sinceramente, en este tema, es aconsejable dedicar como mínimo el mismo tiempo que invertimos en hacer ese viaje ideal.

A la hora de organizar nuestra economía para nuestro viaje es fundamental saber a qué zona vamos para saber a qué atenernos, así distinguimos tres áreas:
- Zona IN: todos los países de la zona euro.
- Zona OUT: que son los países que acuñan la libra esterlina, el yen y el dólar americano. Es importante no volver con monedas ya que no te las cambiarán.
- Zona de monedas no convertibles: solo se pueden cambiar en el país donde se usan y por tanto hay que deshacerse de ellas antes de efectuar el viaje de vuelta.

A su vez, en una zona que no tiene como moneda el euro es fundamental atender varios factores:
1. Tipo de cambio.
2. Comisiones.
3. Combinación óptima de seguridad y practicidad.

1. El tipo de cambio es la relación de equivalencia entre dos monedas diferentes, es decir, es la cantidad de moneda extranjera que recibiríamos por una unidad de nuestra moneda si decidiéramos hacer un cambio de divisa. Puede ser nominal (es el precio relativo de dos monedas) o real (es el precio relativo de dos cestas de productos); fijo o semifijo (establecido por la autoridad financiera con acciones de compra y venta de divisas usando sus reservas) o flexible (sujeto a la ley de la oferta y demanda sin intervención alguna).

Cuando vayamos a cambiar nuestra moneda o una divisa debemos saber que en esa operación existen el tipo de cambio vendedor y el de comprador. El primero es el tipo al que nos van a vender las divisas, mientras que el segundo es el tipo al que nos las comprarán cuando vayamos a cambiarlas y que por lógica será superior en valor al tipo de cambio vendedor. La diferencia entre estos valores es denomina spread.

El tipo de cambio fluctúa continuamente y es difícilmente predecible aunque existen aplicaciones muy útiles que nos informarán de su evolución en cada momento. Esta información es realmente orientativa y cuando vamos a otro país es fácil ver diferentes tipos de cambios según el sitio al que acudamos, aunque es cierto que nos ayudará para evitar abusos.

2. Las comisiones que sufriremos pueden venir desde varios frentes y es muy importante estar bien informado de todas ellas hablando con las entidades financieras correspondientes. A destacar:
 Comisión por operaciones de cambio de divisas.
 Comisión por extraer dinero de un cajero.

3. Es importante no llevar cantidades grandes de dinero efectivo y si es posible reducirlo al mínimo y optar por el uso de tarjetas que aunque tienen el riesgo de sustracción, las medidas de seguridad ante este tipo de sucesos son eficientes.

Y ahora que ya sabemos la teoría es importante saber cómo llevarlo a la práctica.

Si nos situamos en el punto de inicio, nos asaltan las preguntas de dónde cambiar y cuánto. A estas cuestiones no es tan sencillo responder porque según el país de destino las circunstancias varían considerablemente, sin embargo es relevante saber que hay países con gran interés en recibir ciertas divisas y por tanto el tipo de cambio aplicado y las comisiones puede que no sean tan desfavorables; en otros casos, como puede ser Nueva York, el interés por recibir nuestra moneda puede que no sea grande y por tanto será preferible cambiar en nuestro país.

Dicho esto e independientemente del país al que vayamos, es fundamental siempre cambiar una cantidad mínima de subsistencia para el primer día y que nos permitirá movernos por la ciudad sin preocupaciones. Esta cantidad que saquemos en nuestro país se debe hacer tras valorar las ofertas que nos hagan las diferentes entidades que visitemos. Posiblemente nuestra entidad de confianza es la que nos haga un cambio más favorable. Hay que recordar que la comisión que aplican por el cambio de divisa debería ser negociable. Un dato a tener en cuenta es que la petición de cambio hay que hacerla con un tiempo mínimo de 2 días ya que la operación no es inmediata y según la divisa el plazo puede aumentar.

Con nuestras divisas ya en nuestras manos evitaremos una práctica del todo nociva para nuestro presupuesto: sacar dinero en un aeropuerto o estación de tren nada más llegar a nuestro destino. En estos sitios, a pesar de existir varias casas de cambio, existe el riesgo de coordinación de comisiones y precio que resultará en perjuicio suya.

Ahora que ya disponemos de nuestras primeras divisas sin haber viajado aun, debemos provisionarnos de una de las herramientas más importantes para nuestro viaje: las tarjetas electrónicas. En este punto es muy importante saber las comisiones que nos aplicarán por extraer de cajeros en el país de destino y por hacer pagos directos con nuestra tarjeta.

Lo que debe quedar claro es que las comisiones varían según el tipo de tarjeta siendo siempre más elevadas en las de crédito, sin embargo también hay que tener en cuenta que no todos los establecimientos permiten tarjetas de débito. Así que mi recomendación es llevar dos: una de crédito y una de débito, así también evitamos problemas mayores si se pierde nuestra tarjeta, se estropea o no la admiten al tener una de repuesto. Además, las comisiones aplicadas también varían según la entidad, de hecho algunos bancos ofertan tarjetas sin comisiones al operar en el extranjero (EVO, OCU, NX, Medionalum) y que pueden resultar más que interesantes si eres un viajero asiduo.

Con sus tarjetas en mano debe saber que lo más eficiente es pagar con tarjeta directamente ya que por regla general la comisión no excederá del 3% y el tipo de cambio será el más favorable para usted. En cambio sacar dinero de un cajero suele llevar comisiones más elevadas (pueden superar el 4% perfectamente) y con mínimos fijos muy altos salvo que use alguna de las tarjetas anteriormente mencionadas. Si no queda más remedio que sacar dinero de un cajero y dispone de una comisión mínima fija es mejor sacar una buena cantidad de una vez que hacerlo varias veces con cantidades más pequeñas.

Para el uso de las tarjetas es muy importante tener en cuenta los siguientes consejos:
 Limitar el saldo de la tarjeta.
 Tener a manos el teléfono de atención de nuestra tarjeta.
 Controlar en todo momento dónde está nuestra tarjeta la hora de hacer el pago.
 Activar un sistema de alertas.

Una vez que ya esté en el país de destino y quiera cambiar divisas, le aconsejo que se tome su tiempo ya que tendrá varias opciones como son las casas de cambio, hoteles, bancos y comercios.

Lo más seguro y fiable son los bancos y las casas de cambio, pero es importante comparar ya que los tipos de cambio y comisiones puede diferir bastante. Tenga en cuenta que la comisión que estos establecimientos aplican suele ir implícita en el tipo de cambio y suele oscilar entre el 2% y el 7%, por tanto es preferible ir con una calculadora para realizar los cálculos pertinentes. En las zonas de mayor número de estos locales puede que exista mayor competencia y le permita obtener un cambio bastante favorable, pero por si acaso visite alguna casa de cambio que esté fuera de la zona turística. Tenga en cuenta que el uso de las casas de cambio conlleva una doble pérdida si realiza inicialmente una operación de compra y posteriormente hace una venta de la divisa sobrante, por tanto, es aconsejable calcular muy bien el presupuesto.

Los hoteles y los comercios ofrecen la opción de realizar el cambio de una manera cómoda y práctica, sin embargo la comisión que aplican suele ser la más elevada de todas las opciones presentes en la zona. No es lo más aconsejable.
Por supuesto nunca acepte cambios de divisas a particulares.

Finalmente queda establecer un resumen que deje claro como debería operar:

- Infórmese del país al que va a viajar para saber si es fácil operar con tarjeta, en caso contrario es bueno informarse si es mejor hacer el cambio aquí o en el punto de destino. Recuerde que si es una zona con gran interés por captar divisa puede que le interese hacer los cambios de divisa allí. De todas formas siempre hay que llevar una cantidad mínima desde nuestro país para el primer día y para hacer pagos pequeños al contado o en zonas "peligrosas" para nuestra tarjeta.

- Si puede use su tarjeta para pagar en todos los sitios que pueda ya que el tipo de cambio es mejor y la comisión es baja con respecto a otras operaciones, ni que decir que la seguridad es mucho mayor con este medio de pago. Sacar dinero de un cajero no es tan favorable pero si piensa hacerlo considere también una tarjeta sin comisiones para operar.

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