Refundando el sistema

RedNeuronal
Los últimos acontecimientos acaecidos en la actualidad política y económica en nuestro país van invadiendo los espacios de los medios de comunicación de la misma manera que una metástasis actúa sobre un ser vivo; y contemplando esta vorágine caótica se queda en mi interior ese malestar y regusto acre de cuando uno observa esa enfermedad cerca del entorno propio.

 


La crisis perdura como el mal olor sobre la piel y aunque existen leves avances se necesita un punto de inflexión en la mentalidad y estado de ánimo de la sociedad como motor de una nueva etapa de tendencia alcista (como ya mencioné en mi último artículo, la economía tiene un componente psicológico muy fuerte), esta situación está siendo abordada actualmente al actuar sobre la percepción que la población tiene sobre la clase política y su coqueteo con la corrupción en un objetivo claro y prioritario por dar un paso firme hacia una recuperación confirmada y sostenida.


Es por ello, que desde hace tiempo las noticias van y vienen casi sin darnos tiempo a digerirlas sobre imputaciones de políticos, empresarios, sindicalistas, etc así como descubrimientos de nuevos focos de corrupción. Con este método decenas de culpables subirán al cadalso de la justicia mientras se deja la porquería de otros tantos desapercibidos debajo de la alfombra. El tiempo transcurrirá entre acusaciones y juicios (y pocas sentencias) hasta que el país se estabilice; llegados a ese punto gran parte de la sociedad posiblemente haya recuperado parte de su estatus económico y social, y por cultura olvidaremos esas tramas perversas, esos oscuros entresijos de maquiavelismo especulativo... y olvidaremos porque ya no nos interesa, porque posiblemente ya estaremos bien y mientras nuestras propiedades privadas estén intactas, que el gobierno haga y deshaga a su antojo.


Por eso les invito a recordar que en este país existe un mal mucho más allá de las imperfecciones de los mercados, de los especuladores, de sectores improductivos, de falta o exceso de crédito, de los parados de larga duración... Ese mal es el de los gestores. Y cuando digo gestores me refiero a cualquiera en el plano empresarial, político, administrativo, etc. Posiblemente ese mal no sea exclusivo de este país porque en la historia de la humanidad claro ha sido el ejemplo de la perversidad del poder y de la delgada línea existente entre la corrupción y la gestión eficiente.


Pero si nos ceñimos al caso español, no hay que indagar mucho para ver el historial de corrupción, mala gestión y despilfarro en todos los ámbitos de la economía pública y privada: el consorcio establecido tras el telón entre administraciones públicas y empresas para la licitación de obras públicas que respondían más a intereses empresariales que al bien social; ayuntamientos y autonomías promoviendo recalificaciones interesadas de terrenos aprovechando la descentralización y obtener así cuantiosos beneficios; la gestión de cajas de ahorros para lucrarse económicamente a título personal; el uso de estas mismas entidades para financiar proyectos de administraciones que a su vez formaban parte del consejo administrativo de las mismas cajas; entidades financieras promoviendo el peligroso uso del crédito sin límites a particulares para endulzar un sector como la construcción tan carente de valor como inestable para un país pero muy jugoso en réditos presentes; administraciones obsoletas e ineficientes con personal de dudosa cualificación y méritos en el desempeño de las funciones; una educación que no ha gozado de poca inversión con respecto a otros países europeos y que sin embargo sus resultados globales han ido en claro deterioro quedando además anclada en valores arcaicos especialmente en nivel de secundaria y superior; un sistema sanitario con una inversión mal orientada y carente de toda eficiencia que ha llevado a un sistema claramente insostenible y de puro derroche en altos cargos; muchos directivos y empresarios de ideología primitiva incapaces de reinvertir en su mejor activo: sus empleados y en la sociedad, porque solo son capaces de ver el valor final de su cuenta de pérdidas y ganancias.


En España hay un grave problema de gestión y dirección eficiente, posiblemente se deba a nuestra propia idiosincrasia que nos lleva a velar por el interés propio a costa del resto antes que por el beneficio general. Es por eso que no es suficiente un pequeño lavado de cara al presente con el fin de cambiar el estado de ánimo y la mentalidad en la población y por ende en gran parte de la economía; es perentorio un cambio drástico, una purga generacional para dar lugar a una casta de mentalidad inmaculada.


Se requiere una evolución profunda de mentalidad y que el transcurso de varias generaciones depure en la medida de lo posible la mezcolanza directiva que existe actualmente. Una nueva hornada de gestores con valores más comprometidos con la sociedad y la sostenibilidad ambiental y que poco a poco vayan transformando un sistema actualmente establecido en un equilibrio en el cual los diversos agentes participantes aportan un pequeño grano de arena para el mantenimiento de la corrupción actual. Me explico, es posible apreciarse un cierto organismo "vivo" y perfectamente coordinado que reacciona ante cualquier variación adversa hacia el sistema actual: obsérvese que los medios, políticos, empresarios, sindicatos, etc se mueven en diferentes direcciones pero conjuntados para no permitir la entrada de nuevas ideologías políticas, nuevos modos de financiación, conceptos empresariales novedosos o nuevos sistemas de producción más limpios que atenten contra lo existente.


Se requiere una nueva clase directiva valiente porque deberá ir escalando y desmoronando el actual sistema gracias a ideas innovadoras: se necesitan políticos que aporten medidas concretas y valientes sin considerar diatribas ni vituperaciones en sus discursos; empresarios que creen compañías capaces de generar empleo bajo una filosofía de trabajo flexible y estable antes que una rutina basada en el "presencialismo del culo duro" y del intensivo desempeño, que además valoren las habilidades y el esfuerzo como conceptos positivos a largo plazo antes que una visión cortoplacista de objetivos; directivos capaces de gestionar pequeños proyectos enfocados en la estabilidad de ingresos y costes a largo plazo y con márgenes sobre beneficio más humildes para así tener la capacidad de apostar por personas sin experiencia y poder formarlas poco a poco; se requieren nuevos sindicatos formados por individuos implicados verdaderamente en el trabajador y no en sectores y grupos particulares estratégicos para sus objetivos, así como un enfoque más altruista de estos colectivos; servicios públicos más enfocados a una gestión eficiente y supervisados continuamente para que velen por el interés de la sociedad; administraciones más transparentes, activas y dinamizadoras de los derechos de la población...
Se requiere por tanto adoptar temporalmente cierto toque nihilista para después crear un nuevo sistema que emerja sobre los errores pasados y adoptando una disposición flexible ante los ciclos económicos y sociales.


Y todo esto viene a raíz de la parranda montada actualmente en España, un ejercicio de despropósito que incita a una profunda inmersión en el desánimo al no saber uno "por dónde cogerlo"; y que si alguien piensa que con cuatro cabezas de turco se depurará todo está muy equivocado, ya lo dije antes, el tejido económico – empresarial – sindical – político – medios de comunicación es un organismo vivo que se ha erigido sobre la sociedad y que reacciona perfectamente ante las adversidades. Si tiene que sacrificar una parte de su cuerpo para calmar las aguas lo hará, su capacidad de regeneración es total.


Creo que España necesita nuevos valores económicos, sociales y políticos que dejen obsoleto los actuales. Necesita una futura generación valiente y altruista. Es necesaria una nueva educación integral de raíz.

Alejandro García-Ortega Morales: licenciado en Economía y con dos maestrías en fiscalidad y MBA. He trabajado como asesor financiero y como gestor comercial de empresas.

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