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Donde no vivimos

Donde no vivimos queda entre tu casa y la mía. A sólo un tabique de distancia. Anoche vi que te acurrucabas contra la pared para escuchar a nuestros vecinos. Luego me preguntaste por qué no somos igual de felices. Disfrazado de gato, esta mañana he surcado la cornisa con ojos de espía. Porque se nos parecen tanto. Demasiado. Allí donde no vivimos eres rubia. Y yo no necesito gafas para saberlo. Y tenemos dos niñas, María y Sara, y un niño, el pequeño Javier. Me gusta cómo ríes donde no vivimos.

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  • Escrito por EL PERIODISTA SALVAJE
velero

Diamond Bay

En Punta Perla oí que te habías ido: "Ahora atraca en Bahía Diamante, búsquela al final del último pantalán". Llegué una tarde de verano. Las gafas de sol me hicieron verte tan morena, tan guapa. Echabas fotos al cielo como si todavía quisieras ser feliz. Recuerdo que abriste dos cervezas antes de abrazarme. Nos saludamos a sorbos. Bebimos dos más. Y luego otro par. Mientras charlábamos. Un mar de palabras entre nosotros. Cuando cayó la noche susurraste: "Me marcho muy lejos, quizá para siempre, pero puedes venir conmigo". Supe que decías la verdad. Aún llevaba las gafas. Y te vi tan morena. Tan guapa. Que me creí feliz como una fotografía del cielo.

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  • Escrito por EL PERIODISTA SALVAJE
keithanita

Cuando nos queramos

Cuando nos queramos dar cuenta, quizá sea demasiado tarde. Me asusta que cuando nos queramos sentar al banquete tenga sabor a postre. Y que, cuando nos queramos interpretar el uno al otro, no queden más funciones, focos ni estrellas. Tan sólo melodrama. Porque cuando nos queramos maquillar de mañana, a lo mejor únicamente sabemos pintar el ayer. Y cuando nos queramos buscar sobre los mapas, tal vez ya no me encuentre en ningún sitio. Ovillado dentro de tu laberinto. Cuando nos queramos sorprender, temo que sintamos cansancio de tanto asombro. Aunque hoy todavía me gusta que, pese a nosotros, no abandonemos. Somos ilusiones. Esperanzas de un tiempo cuando nos queramos.

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  • Escrito por EL PERIODISTA SALVAJE
quedate el fantasma y la señora muir1

Quédate

Lo que queda de mí es todo aquello que no ha sucedido. Ese trabajo perdido por no llegar a la entrevista. El concurso que no gané por enviar mi cuento un día después. Cada viaje retrasado. Olvidado como el humo de un tren. Vivo a destiempo. Cómo imaginar que por una vez no era tarde. Aunque esa noche viera brillar en tus ojos lo que queda de mí.

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  • Escrito por EL PERIODISTA SALVAJE
car wash

Automático

Es un botón perfecto en su redondez. Y enorme. Tan grande que para pulsarlo hacen falta varios dedos. Quizá toda la mano. Una pequeña luz roja parpadea en su corazón. Si accionas el botón, la luz se apaga y enseguida oirás susurros de presión arañar cada metro de manguera. A tu disposición tienes dos minutos y veinte segundos de agua jabonosa. Inalterables caudal y tiempo. Aunque te da tiempo de rodear el coche. Y borrar cada partícula de sucio. Ahora llega el turno de ese segundo botón. El que aclara. Cuando las gotas pulverizadas ya cuartean mis gafas. Dura sólo un momento, pero de repente me apareces deconstruida: aquí veo moverse uno de tus brazos sin pulseras, allí tu pierna derecha, justo debajo del goterón que difumina tu cabeza, al menos su mitad izquierda. Te disfruto convertida en turístico cubismo de gasolinera, pero sólo dura un momento. Porque finalmente hay que escoger entre el encerado/brillo o decantarnos por un baño de agua osmotizada. Y nos miramos como quien sopesa el destino de una vida. No sé qué decir. Ni tú decidirte. Los dos últimos botones parpadean impacientes mientras nuestra tarde constela tus ojos. Presiento que toda decisión será fatal. Por eso yo voy siempre al túnel de lavado automático.

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  • Escrito por EL PERIODISTA SALVAJE
barcocuadro

Barcos de papel

Se me olvidan por la mañana, cuando a primera hora los párpados pesan tanto como el recuerdo de la última pesadilla. Igual que se me olvidan antes de caer dormido, mientras la noche y sus vueltas en la cama van dibujando lienzos donde soñar. También se me olvidan yendo en bicicleta por avenidas y callejas. A veces incluso se me olvidan en la oficina. Entonces imagino que suena el teléfono. Al rato termino llamando y te digo de vernos. Todo con tal de recordar qué palabras leí escritas en tus ojos. Pequeños barcos de papel surcando el iris.

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  • Escrito por EL PERIODISTA SALVAJE

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