Psicología de la primavera

flores
La primavera es la transición entre el invierno y el verano, etimológicamente su significado es "primer verdor" aludiendo a la idea de renacer tras el más o menos duro invierno, suponiendo una oportunidad de renovación vital propiciando un nuevo crecimiento personal rejuveneciéndonos.


En nuestro hemisferio norte el equinoccio de primavera llega sobre el día 20 ó 21 de marzo siendo primavera hasta el solsticio de verano próximo al 21 de junio caracterizándose por el alargamiento de los días con una mayor presencia de luz solar que favorece la actividad y la mejora del ánimo, éste aumento de horas solares incrementa la actividad hormonal y por tanto también la sexual.


Según sea el lugar donde vivimos la primavera nos influye de manera distinta según la latitud geográfica, la cercanía a la montaña o al mar, nuestro entorno residencial más o menos inmerso en la Naturaleza .


Renovación vital primaveral
En el ciclo anual la primavera puede suponer el triunfo de la vida al potenciarse las energías tanto naturales como de sus seres vivos, con la expansión de actividad hacia el exterior.


Aunque ésta época se asimila en la trayectoria vital a la adolescencia sin embargo en nuestra configuración anual podemos aprovecharla para impulsarnos en nuestra mejoría personal.


Climatológicamente es una etapa inestable con vaivenes de la metereología hasta irse estabilizando poco a poco con la progresiva subida de las temperaturas; éstas oscilaciones del clima suelen afectar anímicamente a las personas según sus diferentes personalidades y así hay desde cambios apenas perceptibles hasta claras afectaciones ciclotímicas.


Algunas afectaciones psicológicas primaverales
Astenia primaveral
Consiste en una sensación de cansancio global con disminución del ánimo y de la vitalidad general de la persona, atribuyéndose su causa a la influencia de cambios bruscos climatológicos añadidos a la mayor vulnerabilidad por hábitos inadecuados de vida en cuanto a desórdenes horarios en pautas de sueño, comidas y estrés vital, lo cual produce disminución inmunológica, cambios hormonales y afectación por exposición al polen y otros efectos virales.


Por tanto es necesario mejorar tanto los horarios como las condiciones del descanso nocturno además las comidas que deben ser más ligeras y adecuadas a la climatología con alimentación sana equilibrada con incremento de verduras y frutas; actividad física relajante moderada en contacto con el aire y el sol en sus horas más agradables; vivir de manera ordenada; ser proactivos evitando la pasividad; evitar o al menos disminuir lo más posible el consumo de alimentos, bebidas y sustancias excitantes; trabajar sin estrés y con breves descansos de cinco minutos cada hora.


Irritabilidad ansiosa
Otras personas en primavera aumentan su ansiedad, volviéndose más irritables, con cambios bruscos de humor, hipersensibilidad emocional y suspicacia, impulsividad, etc


En éstos casos también es necesaria la mejor regulación de los hábitos diarios estableciendo pautas fijas, siendo muy importante la alimentación y bebida sanas, así como la práctica frecuente de ejercicio y deportes de manera no competitiva, sino de modo relajante y en entornos naturales.


Descompensaciones emocionales
La insuficiente o inadecuada adaptación al cambio estacional de la primavera puede causar desórdenes emocionales más o menos graves en personas previamente vulnerables que es conveniente consultar con especialistas en Psicología y Psiquiatría según los casos.
Así suele ser frecuente el aumento de procesos asténicos que deben remitir en pocos días de manera natural, en otras personas de producen inestabilidades emocionales, celos, y conductas compulsivas que deben ser tratadas adecuadamente.


En casos más graves de trastornos bipolares suele ser frecuente la exaltación de la fase maníaca por lo que deberá ser regulada la medicación psicofarmacológica por especialistas en Psiquiatría además de cuidar especialmente sus hábitos diarios .

Fernando Gálligo Estévez es psicólogo y escritor. Ha realizado los Cursos de Doctorado en Psicología (Universidad Complutense de Madrid), Máster en Recursos Humanos (Universidad de Sevilla), Máster en Sexología (Sociedad Sexológica Malagueña) y Experto Universitario en Género e Igualdad de Oportunidades (Universidad de Málaga). Desde el 1 de enero del año 2000 trabaja como psicólogo del Instituto Andaluz de la Mujer en Málaga. Además, es formador universitario y de profesionales de Administraciones Públicas y empresas privadas. Ha publicado los libros "SOS...Mi chico me pega pero yo le quiero" 2ª ed. marzo 2013 (editorial Pirámide), "Amando sin dolor, disfrutar amando" 1ª ed. mayo 2013 (editorial Pirámide) y las monografías "Trátame bien" (Junta de Andalucía) y "Ámame bien" (Universidad de Alicante). Escribe habitualmente artículos y colabora en prensa, radio y televisión a nivel nacional.

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