La mediación familiar: una alternativa efectiva para llegar al acuerdo

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La Mediación Familiar, regulada en la comunidad autónoma andaluza , es un proceso extra o intrajudiciala través del cual dos o más individuos de la misma familia con intereses contrapuestos, solucionan sus conflictos con el apoyo de un profesional externo.

Este profesional es neutral, debiendo estar especializado en la materia para producir el acercamiento entre las partes y los individuos litigantes han de acudir de manera voluntaria a este proceso. En función de ambos factores, obtendremos la garantía de éxito.

Cuando existe la decisión de romper una relación de pareja, subyacen de fondo "historias de familia" y conflictos no resueltos que se han acumulado progresivamentea través del tiempo. Esta decisión, ya sea tomada de mutuo acuerdo o de manera unilateralen la mayoría de los casos, ocasiona daños a terceras personas, como ocurre cuando existen hijos en común. Los hijos menores suelen sentirse "responsables" de las rupturas de sus padres y este sentimiento se acentúa cuando el progenitor implica al menor en el conflicto, de manera directa o indirecta.

En ocasiones, alguna de las partes en litigio renuncia a defender su posicionamiento o sus propios intereses, cediendo a cada uno de los intereses de la otra parte con tal de poner fin a la disputa. En otras ocasiones, nos encontramos con posturas tan inflexibles que el interés prioritario de los protagonistas, fuera de todo argumento lógico, se convierte en "ganar a la otra parte". Ningún progenitor desea que sus hijos sufran pero, en muchos casos, actúan de manera incoherente, con conductas perjudiciales para los mismos. Y puede ser nocivo tanto el hecho de dejar de defender los intereses de los menores, como el de promover el posicionamiento de los mismos a su favor.

Las demandas para que el conflicto familiar sea resuelto judicialmente son numerosas, tanto que los juzgados de familia suelen estar colapsados. Pero esta opción, si bien es la más habitual, es costosa y en muchos casos los procesos se convierten en largos y traumáticos para todos, especialmente para los menores. Seguramente los demandantes desconozcan que la Mediación Familiar les puede aportar una serie de ventajas, fácilmente objetivables, en comparación con la vía judicial.

¿Tenemos la capacidad de gestionar nuestros conflictos y de llegar al consenso? Sí, la tenemos, así como tenemos la responsabilidad de hacerlo como personas adultas. Depende de nuestra voluntad y de la importancia que le asignemos a preservarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos de rupturas dramáticas.

El número de sesiones convenientes en los procesos de Mediación es variable y depende de cada caso, pero en 6 sesiones podemos lograr el consenso y es muy recomendable tanto a nivel económico, ahorrando en costas judiciales, como a nivel psicosocial, minimizando daños psicológicos y sociales.

Los tipos de acuerdos que podemos alcanzar a través de la mediación son diversos: guarda y custodia, pensiones alimenticias y/o complementarias, repartos patrimoniales, régimen de visitas, pautas educativas paterno y materno-filiales...etc.

Para concluir, destacamos que la Mediación Familiar no es Terapia Familiar (aunque a la larga, llegar a un mutuo acuerdo pueda resultar terapéutico), ni es Arbitraje. Un mediador es el profesional que interviene sin posicionarse y que a través de las herramientas propias de su disciplina, consigue acercar posiciones facilitando un acuerdo equilibrado.

El mencionado acuerdo se materializa en la mayoría de los casos a través de un convenio regulador, por el que ambas partes quedan satisfechas al haber elegido sus propios términos, conforme a sus intereses personales, y por encima de todo, salvaguardando el interés superior del menor.

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